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No Vivas desde el Miedo

Siente que todo es momentáneo, pasajero.

No hay nada que perdure siempre.

La vida es un constante movimiento.

Y tienes que estar sujeto a esa barra que te permite mantenerte firme.

Pero cuando te agarras a esa barra, es porque sabes que hay inestabilidad y puedes caer.

Es importante asumir ese riesgo para poder ponerte a salvo de una forma inconsciente.

Automáticamente humana.

La vida es un cambio hacia tu perfección si así lo sabes interpretar.

Si así lo sabes entender y llevar.

No vivas desde el miedo.

No vivas con todos tus ojos activos.

Controlando todo lo que a tu alrededor pasa, por miedo a que te perjudique.

No hay nada que pueda dañarte si estás anclado a esa barra que te permite mantener el equilibrio dentro de ese continuo vaivén.

Esa barra es tu paz interior, tu calma.

Puedes ver infinidad de peligros que te acechan.

Pero tú tienes un anclaje, un punto de seguridad impermanente.

Que nadie puede fragilizar, debilitar, es firme, permanente, duradero.

No te fijes tanto en el exterior donde está todo ese movimiento, turbio y peligroso.

Enfócate en la luz que llevas dentro, siente como ahí no hay ningún peligro.

No hay nada que te pueda perjudicar.

Vive esa tranquilidad que aporta tu coherencia interna.

Vive desde ahí, no estés en permanente huida.

Recuerda que no hay nada que puedan hacer contigo que tu no quieras.

Recuerda eso.

Es importante que lo tengas muy presente.

No hay nada que puedan hacer contigo si tu no lo permites.

Y vivir en el miedo es dejar una puerta abierta.

Vive desde tu calma interior.

Desde tu paz interior, desde ese cobijo impenetrable para todos y para todo.

Donde solamente hay cabida para ti mismo.

Y no te dejes involucrar por el pánico externo y masivo.

¡Sal de ahí!

Sal de ahí y entra en tu interior, buscando esa calma, esa paz, ese amor que solo la vida interna te puede proporcionar.

Respira profundo y siente la vida.

Tu propia vida.

Tu propia calma.

Tu propio Amor.

Inspira profundo.

Quien te puede quitar el aire.

Solo tú mismo, tu misma si te impides respirar.

Permítete coger todo el aire que tus pulmones sean capaces de retener.

Eso no te lo puede quitar nadie.

Tu paz interna tampoco.

Respira la vida.

Respira el Amor que eres.

Respira la calma que tienes.

La esperanza pura.

La vida eterna.

Canalizado por María del Mar Rodilla

Maestra de Registros Akáshicos

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