El extraño regocijo de ser la víctima
¿Por qué nos aferramos al dolor? Y sufría inútilmente. Pero ese sufrimiento me reconfortaba. Yo estaba de acuerdo con mi dolor, porque lo que los demás veían era pena, mientras que para mí era regocijo. Era mi manera de ser el centro de atención: la niña mimada, la desvalida, la doliente. Y desde mi papel … Leer más










